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Con la fuerza del Espíritu

Lectura del libro de Nehemías

En aquellos días, el sacerdote Esdras trajo el libro de la Ley ante la asamblea, compuesta de hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era mediados del mes séptimo. En la plaza de la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, estuvo leyendo el libro a los hombres, a las mujeres y a los que tenían uso de razón. Toda la gente seguía con atención la lectura de la Ley. Esdras, el escriba, estaba de pie en el púlpito de madera que había hecho para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo –pues se hallaba en un puesto elevado– y, cuando lo abrió, toda la gente se puso en pie. Esdras bendijo al Señor, Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: «Amén, amén.» Después se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra.
Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura. Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero: «Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis.» Porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la Ley.
Y añadieron: «Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.»

Salmo 18


R/.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida

 

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R/.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R/.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia
el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 

 

Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo. Si el pie dijera: «No soy mano, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el oído dijera: «No soy ojo, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo oiría? Si el cuerpo entero fuera oído, ¿cómo olería? Pues bien, Dios distribuyó el cuerpo y cada uno de los miembros como él quiso. Si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Los miembros son muchos, es verdad, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito»; y la cabeza no puede decir a los pies: «No os necesito.» Más aún, los miembros que parecen más débiles son más necesarios. Los que nos parecen despreciables, los apreciamos más. Los menos decentes, los tratamos con más decoro. Porque los miembros más decentes no lo necesitan. Ahora bien, Dios organizó los miembros del cuerpo dando mayor honor a los que menos valían. Así, no hay divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos se felicitan. Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro. Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan?

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas 

 

Ilustre Teófilo:
Puesto que muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros, como nos los transmitieron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la palabra, también yo después he resuelto escribírtelos por su orden, después de investigarlo todo diligentemente desde el principio, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mi, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; para proclamar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que le ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él.
Y él comenzó a decirles:
– «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír.»

 
'Con la fuerza del Espíritu'
 
 
La palabra de este domingo nos presenta tres retos, tres tareas, tres desafíos. Tres.
Dice Nehemías que “los levitas leían el libro con claridad y explicando el sentido de forma que comprendieron la lectura”. Ojalá también nosotros viviéramos emocionados por comprender, por sentirnos interpelados, por percibir novedad del Libro. Si ocurriera tal cosa significaría que realmente alimentamos nuestra vida de su Palabra. Y si ocurre eso, si uno le ve sentido, disfruta, entiende, le “saca el jugo” como decim7-libros-que-ensenan-mas-que-un-mbaos, y se queda con ganas de más, de seguir profundizando en la propia vida y en ese mensaje que le da sentido y luz. Tenemos aún este reto como Iglesia, y como creyentes, que la Palabra sea más central, que nos emocione más, que nos diga más. Primer reto.
 
Pablo dirigiéndose a los Corintios, despliega su famoso discurso del cuerpo. “Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo”, les dice. Somos el cuerpo de Cristo, distintos pero continuadores de su Ser y de su misión. Y así plantea el reto de la comunión. Segundo reto. Se trata de mantener la comunión en la diversidad, siendo capaces de apreciar al que puede menos o puede diferente, al que tiene otros dones. Respeto al diferente, le quiero, le valoro… pero no le dejo solo, sino que comparto mi vida con él. Me siento cuerpo de Cristo con él. Difícil reto no cabe duda.
Lucas presenta hoy el inicio de su Evangelio, su mensaje dirigido a Teófilo, resaltando la solidez de los hechos que narra sobre Jesús. En estos primeros versículos recoge un anticipo y síntesis del mensaje cristiano. “Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu”. El Espíritu es protagonista en la vida de Jesús, así nos lo presenta Lucas: le ha ungido, le ha enviado a evangelizar, a sanar, a liberar… y todo esto que hace el Espíritu en Él, “se cumple hoy”. Jesús actualiza la Palabra que lee de Isaías, le da vida, se presta a que tome carne y tenga validez en su vida. Tercer reto ¿y si pensáramos en hacer esto también nosotros? ¿darle carne y validez a su Palabra, pronunciar ese HOY en nuestra vida? ¿Y si dejáramos de ver las lecturas como cosa del pasado y le diésemos a Dios tiempo, nuestro tiempo, para que sean hoy?

“Dios estaba con Él”

 

 

 

Lectura del libro del profeta Isaías

Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el dereho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas.»

 
Salmo 28

R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

 
Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.»
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.»

 

'Porque Dios estaba con Él'

A veces perdemos un poco el norte con las modas y tendencias psicológicas de consumo. Hace un tiempo estaba muy en boga tener clases de autodefensa, luego nos animaron a aumentar nuestra autoestima y leer libros de autoayuda y superación (¿os acordáis de “¿quién se ha llevado mi queso?), ahora el coaching… y todas cosas muy loables que seguro ayudan a crecer o madurar algún aspecto o muchos aspectos humanos. Pero la mayoría busca afirmar a la persona desde fuera, desde las cualidades que muestro o cómo me ven otros o yo mismo. A veces, estas corrientes tan en boga, han producido esperpentos, personas con “exceso de confianza” en sí mismos, vamos, lo que llamamos “sobrados”. Gente que lo sabe todo, lo ha visto todo, y está de vuelta de todo. Y eso generalmente termina por provocar el rechazo de otras personas, generalmente más modestas y con la autoestima más justita. Me entendéis…

La mejor autoafirmación de una persona se hace amándola. Eso dice Isaías. Así presenta el profeta el amor que Dios tiene por su siervo: “mirad a mi siervo, mi elegido, a quien prefiero…”. El siervo es perfecto a los ojos de Dios. No necesita gritar para imponerse, ni romper cosas para demostrar su fuerza. Es él mismo y se sabe amado por Dios y eso le basta. En el libro de Hechos, aparece hoy San Pedro comenzando a hablar de Jesús de esta manera: “Me refiero a Jesús de Nazaret que pasó haciendo el bien y curando porque Dios estaba con él”. Dios estaba con él. Y eso lo cambiaba todo. Lo hacía capaz de todo. Se cumple lo que antes decía Isaías: “Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas”. Jesús se creyó la promesa y el amor de Dios. Y caminó con esa certeza durante toda su vida. ¿y si lo hiciéramos también nosotros? ¿y si dejáramos que él esté con nosotros, camine con nosotros, hable a través de nosotros? Habría que intentarlo. Merece la pena intentarlo.tomaragua

Lucas nos presenta hoy el relato más breve del bautismo de Jesús. En el destaca la humildad como la verdadera virtud y fortaleza de las personas. Por un lado Juan, “yo no soy digno ni de desatarle la correa de las sandalias”. Y por otro lado Jesús, puesto sencillamente en la fila de pecadores como uno más. Ninguno hace alarde de nada, no presumen de nada, no se imponen ni con sus palabras ni con sus actos. Solo son. Simple y pacíficamente son. Aunque no dejarán de hablar y de denunciar lo injusto y lo falso; pero sin violencias ni gritos, desde la fuerza que da la humildad y la verdad, el saberse acompañados por Dios durante toda su vida, siempre, eso y no otra cosa es el Bautismo.

Víctor Chacón Huertas, CSsR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lectura del libro de Jeremías (33,14-16):

Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia y derecho en la tierra. En aquellos días se salvará Judá y en Jerusalén vivirán tranquilos, y la llamarán así: Señor-nuestra-Justicia.

 

Salmo 24

 

R/. A ti, Señor, levanto mi alma

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres
mi Dios y Salvador. R/.

El Señor es bueno y recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad,
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con sus fieles
y les da conocer su alianza. R/.

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3,12–4,2)

 

Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente; para que, cuando Jesús nuestro Señor vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios nuestro padre. Para terminar, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: habéis aprendido de nosotros como proceder para agradar a Dios: pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos en nombre del Señor Jesús.

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad, ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros temblarán. Entonces, verán al Hijo del Hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.»

 
'Levantaos, alzad la cabeza'
 
Comenzamos ya sí, un año litúrgico nuevo. Un tiempo nuevo de espera y esperanza. Un tiempo nuevo de renovarse y de soñar despiertos, pues nos dirá el evangelio que conviene estar o seguir atentos a los signos que nos rodean ¿no creéis? Y que, además, desde la fe, ofrecemos reacciones y actitudes nuevas a lo que otros viven solo con desesperación o tristeza. Escuchemos la Palabra:
 
“Suscitaré a David un sucesor legítimo que hará justicia y derecho en la tierra. Se salvará Judá y en Jerusalén vivirán tranquilos” nos dice el profeta Jeremías. Y con ello pone la guinda a una historia humana de insatisfacción y cansancio. El pueblo de Israel, que fue deportado, que vivió esclavo en Egipto, que caminó por el desierto errante, que aguantó etapas de desgobierno y de guerras… espera, por fin, alguien que le dé estabilidad. Es un deseo profundo, un anhelo del corazón, “queremos ya vivir en justicia y derecho” parece decir Israel. Queremos que no se pisotee a nadie gratuitamente, que haya jueces y leyes y se apliquen. No vale sólo con buena voluntad. Necesitamos a alguien que ponga orden en nuestras vidas, desde aquí se piensa en la necesidad del Mesías, el sucesor del gran rey David. Nace de un deseo del corazón del pueblo.
 
La primera carta a los Tesalonicenses ofrece un camino para esto: “Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos. Y que así os fortalezca internamente”. No habrá justicia plena si no hay verdadera caridad y amor fraterno. Y ese amor no es el amor navideño ni el amor de san Valentín, ni el amor de una noche de verrecien_nacidoano… sino un “amor que fortalece internamente”. Un amor que “hace por dentro” a las personas, que las cuece y deja un poso en ellas. Todos conocemos lo que el amor supone: comprensión, paciencia, ayuda, perdón sincero, disculpa, confianza… nos toca conjugar esos verbos en primera persona para hacer este camino que “hace fuertes internamente” que no cede al capricho ni al desplante egoísta.
 
Lucas dirá que hay grandes signos en el cielo y en la tierra, angustia en las gentes, miedo y ansiedad… “Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación”. Frente a todo escenario no deseado, triste o problemático, sólo cabe una actitud cristiana: levantarse. Vivir con esperanza y con entrega, sabiendo que no es el final. Esto me lo enseñó con insistencia Román, un hombre enfermo de un tipo raro de cáncer de sangre y de pronóstico bastante malo. Román vive en su casa, acompañado de su mujer que lo cuida, sabe que no le queda mucho, pero no pierde la paz. Vive con una sorprendente actitud creyente y confiada. Se sabe en las manos de Dios. “No temo a la muerte” me confesaba, para luego seguir sonriendo. Román es parábola viviente de eso que dice Jesús, suceda lo que suceda, no te dejes llevar por miedo ni ansiedad, “levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”. La historia puede ser leída en muchas claves, una catastrofista, que considera todo pasado mejor,… y otra de liberación, que sabe, que todo enseña y sirve, y que hasta lo más irremediable -la muerte- tiene final y principio nuevo. La cristiana, la del Adviento, me permito la obviedad, es ésta última.

Mi reino no es de aquí

 

Lectura de la profecía de Daniel

Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

 

Salmo 92

 

R/. El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R/.

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R/.

 
 
Lectura del libro del Apocalipsis 

 

Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra. Aquel que nos ama, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Mirad: Él viene en las nubes. Todo ojo lo verá; también los que lo atravesaron. Todos los pueblos de la tierra se lamentarán por su causa. Sí. Amén. Dice el Señor Dios: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso.»

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?»
Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?»
Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»
Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»
Pilato le dijo: «Conque, ¿tú eres rey?»
Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»

 
'Mi reino no es de este mundo'
 
 
Acabamos un ciclo litúrgico más, un año más de oír y acoger su Palabra. Y empezaremos ciclo nuevo el domingo próximo, el “C”, igual que hace tres años. Alguno dirá “siempre lo mismo”. Y yo le diré sí, pero no siempre los mismos. Ahora no estamos igual que hace tres años, seguro que nuestras inquietudes, sueños, problemas o necesidades no son las mismas que hace tres años, si no, pensadlo. Además, seguro que nuestra sensibilidad y receptividad no es la misma, porque la vida nos cambia y erosiona al igual que el viento y el agua a los paisajes. A veces hiere, a veces sana, pero siempre nos cambia. Por eso sigamos a la escucha.
 
Daniel nos presenta una visión: un hijo de hombre al que “le dieron poder real y dominio… pero su dominio es eterno y no pasa”. No hay que pensar mucho para imaginar pronto que ese hombre lleno de poder que no pasa, es leído, desde el nuevo testamento, como una referencia a Jesús. Quedémonos con esto: Él es poderoso, y su poder eterno. Frente a una realidad en la que vivimos sumergidos en lo efímero, en lo breve, en modas que pronto aburren o se olvidan… Él ofrece algo eterno, estable y seguro, que ni cansa ni se olvida cuando se prueba. Nos viene bien esta advertencia antes de Navidad: pensar en lo que no pasa, en lo que vale de veras… frente a tanto reclamo superficial y fugaz.
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El Apocalipsis da un paso más: “Aquél que nos amó nos ha librado de nuestros pecados por su sangre y nos ha hecho un reino”. Se concreta el poder (y la manera de ejercerlo) de este peculiar rey. Su poder es el amor y el perdón que nos libran del mal que nos rompe y divide, el pecado. Ese poder se ejerce mediante la entrega, su propia entrega, hasta derramar su sangre. Pero además de restaurarnos individualmente, de sanarnos, este rey se preocupa de la unión de las personas, “nos ha hecho un reino”. No nos deja desubicados, sin pertenencia, sino que nos quiere suyos y hermanos, pueblo.
 
Juan presenta hoy en su evangelio el diálogo de Jesús con Pilato previo a su condena a muerte. Destacamos dos claves de este “discurso final del rey” antes de entregar su vida. “Mi reino no es de este mundo, no es de aquí”. Esta frase yo creo que relajó a Pilato, ya que vió que no tenía pretensiones políticas ni de conquista Jesús, pero puso nervioso a otros que veían cómo él reclamaba un poder más hondo y superior, el espiritual. Su reino, no tiene su fin ni su “recompensa” aquí, pertenece a otra realidad, y obliga -a quienes a él pertenecen- a vivir y luchar en otras claves que no son las de este mundo (poder, tener y placer). Segunda clave: “todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Una clave profundamente abierta e integradora. Este rey no excluye a quienes piensan diferente, y sabe que la búsqueda de la verdad enlaza a muchos seres en un mismo destino. Quien sea de la verdad, me escuchará. Por eso los místicos de muchas religiones coinciden en planteamientos y experiencias semejantes. Buscan la verdad y buscan de verdad. Te invito amigo a seguir buscando así, sin fanatismos, para no convertirte jamás en aquello que rechazas.

“No es de los nuestros”

 

Lectura del libro de los Números

El Señor bajó en la nube y habló a Moisés; tomó parte del espíritu que había en él y se lo pasó a los setenta ancianos. Cuando el espíritu de Moisés se posó sobre ellos, comenzaron a profetizar, pero esto no volvió a repetirse. Dos de ellos se habían quedado en el campamento, uno se llamaba Eldad y otro Medad. Aunque estaban entre los elegidos, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu vino también sobre ellos y se pusieron a profetizar en el campamento.
Un muchacho corrió a decir a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento.»
Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino diciendo: «¡Señor mío, Moisés, prohíbeselo!»
Moisés replicó: «¿Tienes celos por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo profetizara y el Señor infundiera en todos su espíritu!»

 

Salmo 18

 

R/. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R/.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.

Aunque tu siervo vigila
para guardarlos con cuidado,
¿quién conoce sus faltas?
Absuélveme de lo que se me oculta. R/.

Preserva a tu siervo de la arrogancia,
para que no me domine:
así quedaré libre e inocente
del gran pecado. R/.

 

Lectura de la carta de Santiago

Vosotros los ricos, gemid y llorad ante las desgracias que se os avecinan. Vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos son pasto de la polilla. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y este óxido será un testimonio contra vosotros y corroerá vuestras carnes como fuego. ¿Para qué amontonar riquezas si estamos en los últimos días? Mirad, el jornal de los obreros que segaron vuestros campos y ha sido retenido por vosotros está clamando y los gritos de los segadores están llegando a oídos del Señor todopoderoso. En la tierra habéis vivido lujosamente y os habéis entregado al placer; con ello habéis engordado para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis asesinado al inocente, y ya no os ofrece resistencia.

 

 

Evangelio según san Marcos

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.»
Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»

 

'No es de los nuestros'

Dice el libro de los Números: “Ojalá todo el pueblo profetizara y el Señor infundiera en todos su Espíritu”. Qué buen deseo. Querer que todos sean predicadores y testigos valientes que compartan su fe. Un profeta es alguien entregado con pasión y convicción al anuncio. ¡Y sin embargo tantos cristianos tibios, insulsos y descreídos! De los que siempre encuentran excusas y pocas veces oportunidades o soluciones. Dios da su Espíritu sin demora, el problema está en la recepción y oportunidad que dejamos al Espíritu de dar fruto en nosotros. 32 jóvenes se confirman en la Parroquia del Perpetuo Socorro de Zaragoza. Y todos recibirán el mismo Espíritu, el mismo crisma y la misma imposición de manos del mismo Vicario. El mismo empeño y amor de parte de sus catequistas y… la segunda parte ya nos la sabemos. No todos acogerán la siembra ni la dejarán crecer. O a lo mejor no era el momento ni su semilla estaba madura. Hasta los propios apóstoles vivieron con miedo y lejanía antes de predicar con convicción a Cristo. ¿Hemos de olvidar esto?profeta1

Santiago sigue en su carta un discurso contundente y lleno de argumentos para despertar a la fe a quien no cree. “Vosotros ricos gemid y llorad… vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos son pasto de la polilla”. ¿Dónde hemos puesto la riqueza de nuestra vida? ¿Qué valoramos más? ¿Por qué sí nos escandalizan nuestras viejas y grandes catedrales y su ajuar, y no los megacentros comerciales de cientos de millones de euros y su oferta de consumo? Gemid y llorad si sólo aspiráis a consumir, si no sois capaces de disfrutar de nada que sea gratis. Eso viene a decirnos Santiago. La fe es don precioso y gratuito que permanece cuando los otros desaparecen.

Marcos nos hace hoy pasar del fanatismo al equilibrio. Del nosotros somos los únicos buenos a ver que hay más gente haciendo el bien que el mal, aunque este último sea muy ruidoso. “Maestro se lo hemos querido prohibir porque no era de nuestro grupo”. Y Jesús, obviamente les corrigió, “ay, muchachos, que no os enteráis de nada, que esto no es un club selecto ni hay carnet. El que no está contra nosotros, está a favor nuestro”. ¡Y hay tanta gente haciendo el bien por ahí, con convicciones firmes y sólidas en la solidaridad, la justicia, el amor, la compasión, la entrega de la propia vida… ¡compartimos tanto con ellos! Que es una pena no alegrarse y seguir aferrados al, “maestro, como no echan los demonios en tu nombre se lo impedimos, ¿verdad?”. Visión siempre mezquina y elitista, autocomplaciente, y por desgracia, tentación siempre presente en la Iglesia a lo largo de muchos siglos. Jesús nos pide superarla y centrarnos en nosotros mismos y nuestra actitud. No pienses en los defectos de los demás, ni en su mala fe o práctica, mírate a ti mismo y pon remedio: “tu pie te hace caer córtatelo, tu mano… sácatela…”. Más te vale entrar cojo en el cielo y salvarte que perderte por conservar aquello que te hace caer. Más revisión personal y menos crítica, esto nos pide Dios hoy.

Víctor Chacón Huertas, CSsR

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