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Cultivando la inquietud de seguir al Redentor a través de un programa común de creación de hábitos.

EN CAMINO.

 

Luis Ángel  Zermeño  Guzmán

Seminarista de primer grado de preparatoria.

 

Saludos a los lectores del portal cibernético de Misioneros Redentoristas. A continuación compartiré brevemente mi experiencia de apostolado que tuve el domingo pasado 9 de noviembre de 2014. Mis compañeros y yo, fuimos a la comunidad de Loma Grande que pertenece a la parroquia de san Marcos, san Luis Potosí.

De camino a la comunidad, noté que mis compañeros y yo, íbamos con alegría. Me di cuenta porque íbamos cantando y platicando anécdotas de experiencias de seminario, las cuales, causan risa. También íbamos contentos porque la Congregación cumplía 282 años, el cual me generó mucha reflexión. La reflexión fue mí participación en la Congregación y mí compartir con las personas del apostolado, en fin son cuestiones que me motivan a esforzarme.

 Al llegar a la comunidad de Loma Grande, mis compañeros y yo, impartimos el tema de catequesis con los niños, posteriormente, salimos como de costumbre a jugar. Estos minutos de juego me gustan, ya que retrocedo a mi infancia. Estoy agradecido con Dios y con la Virgencita por haberme conducido por estos caminos de prosperidad.

A los que leen estas líneas breves. Mucho ánimo en todos sus trabajos. Que san Alfonso interceda por nosotros, para hablar de Dios con alegría y contagiar el entusiasmo con los que lo necesitan. Sean felices.   

CARTA.

 

Les escribo a mis hermanos menores de preparatoria, propedéutico y filosofía desde San Salvador, El Salvador.

Con mucha alegría, en este aniversario 282 de fundación, es bueno recordar dos elementos que para mí son fundamentales; uno es la historia y otro es la finalidad, retomándolos como aspectos de nuestra vida y de la Congregación.

Para recordar a grandes rasgos estos dos elementos en nuestra Congregación, los podemos leer en las constituciones y estatutos en el apartado llamado “Proemio histórico, origen y desarrollo de la Congregación del santísimo Redentor”.  Ahí leemos desde el primer párrafo el cómo comenzó la historia de nuestra congregación y cuál es su finalidad. “san Alfonso María de Liguori, el año 1732, en la ciudad de Scala (Reino de Nápoles), fundó la Congregación de Misioneros del Santísimo Salvador, llamada después (1749) del Santísimo Redentor, para que siguiendo al mismo Redentor predicaran el evangelio a los pobres: “Me envió a anunciar la Buena Nueva a los pobres” (Lc 4,18).”[1]

Esta historia y esta finalidad se prolongan hasta el día de hoy, se prolongan en ti y en mí. Recogiendo nuestras propias realidades, tomando nuestras historias, uniendo nuestras virtudes y hasta nuestros defectos; pero proyectando, planeando y dirigiendo todo para una acción mayor, para una finalidad en conjunto, para una vida compartida en el anuncio del Reino de Dios, de la Buena Nueva, de Jesucristo a personas en concreto, a mujeres y hombres que necesitan testigos, que necesitan recrear su historia, que necesitan transformarla, que te necesitan.

La historia y la finalidad que vamos construyendo en la formación es una historia que es liderada por Jesús de Nazaret y va enmarcada en aquel proyecto que empezó Alfonso de Liguori con una finalidad muy concreta, una finalidad de Redención.

Hoy pues, en nuestro 282 aniversario como familia, encomiendo a Dios tu historia, la de tu familia, la de tus amistades, la que estas construyendo y cimentando actualmente en la etapa de formación que te encuentras. Y la finalidad que nos apremie en nuestra historia, aparte de nuestra plenificación como personas,  con base en la felicidad y el amor, esté orientada siempre a la construcción del Reino de Dios, al anuncio de la Buena Nueva, al poner en práctica nuestros talentos, nuestros dones y virtudes al servicio de los demás, y en este momento enfocadas en la formación como misioneros Redentoristas.

Ánimo mis estimados cohermanos en la formación, vivamos con alegría y generosidad la vocación a la cual Cristo nos ha llamado, que Él guie nuestros pasos, nos ayude a seguir adelante y principalmente podamos hacer la voluntad de Dios. María nuestra madre, que ha acompañado a la Congregación desde el principio, y nos sigue acompañando como madre, maestra, y ejemplo de que nuestra historia y nuestra finalidad cuando está orientada a Dios y a su servicio es fuente de alegría plena en Él.

Felicidades a todos.

Atentamente su cohermano: Leonardo Moctezuma Mora, C.Ss.R.

http://www.youtube.com/watch?v=vZ-zw05VcOY&list=UU1R2WD8qxNOAK0nj6LqrCwg

 


[1] Les dejo la dirección Web en la que pueden encontrar dicho texto y leerlo detenidamente para recordar lo que ha sido la historia y finalidad de nuestra Congregación.http://www.cssrredemptoristi.com/spanish/constitutions/origen-y-desarrollo-de-la-congregacion-del-santisimo-redentor/

EL SEMINARIO.

Saludos a las personas que visitan este espacio. Es un gusto compartir estas ideas que pasan por mi mente convertidas en breves signos tipográficos.

Mi nombre es Yovanny Hernández Chávez, soy de Zamora, Michoacán, y estudio el Segundo año de preparatoria en el Seminario Menor Redentorista.

Para iniciar, compartiré mi estancia en el seminario. Soy parte de una comunidad integrada por 20 personas, somos de distintos lugares de la República mexicana, lo que nos ofrece una enorme riqueza en cultura, costumbres, conocimientos y espiritualidad. Pero, vivir en comunidad es un reto.

Cuando ingresé al seminario fue complicado interactuar con los demás; implicó aceptar sus cualidades y diversas formas de comportamiento. Sin embargo, esta experiencia, de un modo inexplicable, es totalmente fabulosa, pues en el desarrollo de mi relación con los demás he encontrado experiencia de Dios.

De esta manera, después de dos semestres junto a mis compañeros, enfrentando retos, complicaciones, discusiones, pleitos, desacuerdos y desigualdad, etc…mi perspectiva de seminario es la siguiente: "Ésta es la mejor experiencia educativa de mi vida”. No cambiaría este tiempo por nada, me ha ayudado a madurar y razonar de distinta forma.

Como siguiente cuestión planteo lo siguiente: ¿Qué me ha dado la comunidad? La comunidad me ha dado varios cambios en muchos aspectos. Uno de ellos es: Aprendí a convivir, a aceptar a los demás como son y no querer cambiarlos, valoré cada pequeño detalle que tenía en mi casa, por ejemplo: en relación con los alimentos un simple plato de frijoles, el gusto del agua caliente, etc. Extrañé esos momentos con mamá, cuando corría a sus brazos diciendo: buenos días madre mía. Ahora, que estoy lejos de mi familia, tengo los brazos de mi madre la virgen del Perpetuo Socorro, pero cuando voy a casa de vacaciones, con más amor, doy el abrazo a mi madre y a mi familia tan amada.

Molestia, diversión, llorar, gritar, reír, tristeza, soledad, compañerismo, fraternidad,… son estados de ánimo, sentimientos y emociones, que vivo porque soy ser humano. Dentro del seminario trato de conocerme en plenitud, y así, en vez de regresar al seminario triste por haber dejado mi familia, sonrío porque se que he cambiado y mi familia se siente orgullosa de mí. ¿A qué me lleva esta experiencia? Me lleva a lo que quiero, lucho por ser mejor y por hacer la voluntad de Dios (la voluntad es ser feliz con los que me rodean) me he dado cuenta que los límites los marco yo, limitándome soy un prisionero de mis miedos.

Te invito a ti lector joven, a dejarte llevar, por la pasión de la vida ¡vive esta experiencia si lo has pensado alguna vez!, si no lo has pensado, hazlo por un momento, ¡no te arrepentirás, es fabuloso!, es… simplemente estar con Dios.

APOSTOLADO

El apostolado es una experiencia humana, es importante para el desarrollo del seminarista. Consiste en ir a las comunidades más pobres, y donde doy testimonio de mi fe en crecimiento. Entre la gente pobre es el lugar donde Dios habita, donde lo he encontrado, y donde juntos vamos respondiendo a la voluntad de Dios.

Yo trabajo con los niños del catecismo, ellos me han traído felicidad, son seres magníficos, también nosotros lo fuimos en nuestro momento.

Con ellos he convivido y les he dedicado un par de horas cada domingo, han formado parte de mí, su inocencia y alegría destruye cualquier tristeza, dibujando en mi rostro una sonrisa de oreja a oreja.  Simplemente jugar con ellos, platicarles de Dios, comprenderlos, ayudarlos y guiarlos un poco, es magnífico; pero, algo sucedió uno de estos domingos en el seminario, el acontecimiento me dejó paralizado por un momento: fui triste al apostolado, había muerto el Hermano Jesús Aguirre, CSsR., así que en el lugar me alejé un poco y me senté a unos metros de los niños, mientras jugaban. Estaba perdido en mi interior y no me di cuenta que tres hermosas niñas estaban frente a mí, observándome, como sintiendo lo que yo sentía. En silencio nos miramos, una de ellas estrechó mi mano, y queriéndome confortar, me regaló un chocolate que había comprado en la "tiendita", luego, las tres niñas me dieron un pequeño abrazo de la nada, entonces los sentimientos negativos desaparecieron.

Te invito, joven lector, a que te animes a venir al Seminario. Se trata, como has leído, de una experiencia fabulosa.

Por eso Yo, Yovanny Hernández Chávez

Grito tan fuerte ¡SOY REDENTORISTA!,
para que toda la tierra sepa que decidí caminar entre los más pobres.

 

 

AMAR LO QUE SE HACE.

 

La formación es importante para el proceso vocacional y mucho más en la formación redentorista.  No se puede tener un misionero improvisado, por lo tanto, el proceso vocacional requiere amar lo que se hace, y en cada etapa de formación vivir el compromiso de aumentar la madurez personal. En este proceso el formador es acompañante vocacional, así formando y formador realizan un trabajo apasionante, el trabajo de esclarecer el amor y trabajo por los necesitados.

Sigue el enlace para comprender cómo Carlos Colín Ruíz, seminarista menor redentorista, nos comparte su experiencia de formación.

http://youtu.be/-GUxB9ovFKc?list=LL1R2WD8qxNOAK0nj6LqrCwg

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