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Asumiendo la elección de seguir al Redentor a través de la determinación, plena y total, de dar la vida por la abundante redención.

EN EL AÑO 107.

 

Tener consciencia histórica permite evolucionar a una comunidad. Los redentoristas celebramos cada año, desde 2008, el tiempo de nuestra presencia misionera en México. Ésto nos permite recordar que tenemos una tradición; nos permite celebrar que que hoy somos esa tradición viva; y nos proyecta al sueño de construirnos en un mejor servicio misionero a los pobres. La fiesta del 8 de marzo de cada año, la extendemos los 365 días, pues ésto nos impulsa a que en el día a día nos gastemos y desgastemos en nuestra labor apostólica. Esta historia, como narrativa, te la contamos a continuación, ojalá que al leerla te animes a continuar también nuestra tarea en la Iglesia:

 

LA HISTORIA DEL PENDIENTE.

 

-FUNDACIÓN-

Cuentan los antiguos, que los más primeros, los que nos nacieron en estas tierras, guardaron en su morral, antes de la hora cero, un pendiente: ‘acudir con agrado a donde habitan las pobres gentes’. Lo hicieron, sabedores que a unos les toca cultivar y sembrar, pero que cosechar es labor de todos.

 

-REVOLUCIÓN-

Luego, las circunstancias adversas agujeraron el morral de los más primeros. Con urgencia se hicieron entonces palabra y acuerdo: ‘para no perder el pendiente, y con él la memoria de lo que ha de venir, debemos tejer el morral encontrándonos a nosotros mismos, por eso, en todos los pueblos, en las más pobres gentes nos buscaremos, para ser completos, para hacernos de un lugar en la historia’.

 

-PERSECUCIÓN-

Fue así que se tejía pausadamente: los más primeros para encontrarse buscaban y buscándose en el encuentro se hacían completos. Y así tejiendo, las circunstancias se empeñaron, cargaron en su morral un ‘no’, que infalible, sepultó el pendiente en el silencio. Tempranos caminantes a tiempo y destiempo se recordaron: ‘de quien tomamos nombre y vocación somos, con dignidad sigamos tejiendo, el disfraz será signo de nuestra rebeldía’.

 

-RESTAURACIÓN-

Y amaneció de por sí. No hubo más rostros ocultos que encerraran la sonrisa. Los más primeros abrieron su morral, y arropando el pendiente entre sus manos, dijeron a quienes, por el camino viejo, llegaban con aliento fresco: ‘No somos lo que buscan porque nosotros también seguimos buscando. En delante juntos nos encontraremos’. Entonces todos se determinaron: ‘En el tejer la historia vivirán nuestros muertos, su semilla en tallo, hoja, flor, fruto, con nosotros será completa. Ya no está en juego volver atrás’.

 

-PROVINCIA-

Los de aliento fresco levantaron sus frentes para hacer también suyo el horizonte, y mientras se buscaban por montañas, valles, selvas y desiertos, el morral se tiñó en mil colores, con ellos grabaron el pendiente en lo más alto de su presencia estable. Imaginaron que entre más allá lo aseguraran, mayor sería el esfuerzo por alcanzarlo. Desde aquel momento soñaron espacios amplios, donde tuvieran cabida los más, que levantando la mirada, se soñaran también en medio del dolor de aquellos que hacen a los otros completos.

 

-ACTUALIDAD-

Así vinieron a luz los más nuevos. Surgieron con la marca colorida del pendiente en sus rostros. En el azul y amarillo el encuentro los creó servicio extraordinario. Buscándose en el rojo y naranja se afirmaron itinerante colaboración. En el verde y violeta cruzaron sus fronteras solidarias. Y en la mixtura de unos y otros se reinventaron extraordinario acompañamiento. Fue cuando en los espacios amplios el rito se hizo fiesta, el dinamismo proceso, y la caricia maternal fraternidad. Y desde entonces muchos más ven, y mirando, se nutren del sueño de hacerse completos, como en el comienzo lo hicieron los más primeros.

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